Pueblo Peronista

Foro Básico de Unidad
 
ÍndiceÍndice  PortalPortal  GaleríaGalería  RegistrarseRegistrarse  ConectarseConectarse  
Buscar
 
 

Resultados por:
 
Rechercher Búsqueda avanzada
Últimos temas
Navegación
 Portal
 Índice
 Miembros
 Perfil
 FAQ
 Buscar
Foro
Compañeros

Comparte | 
 

 Desaparecidos

Ir abajo 
AutorMensaje
Daniel Aranda
Admin


Cantidad de envíos : 127
Edad : 61
Localización : Buenos Aires
Fecha de inscripción : 11/09/2008

MensajeTema: Desaparecidos   Lun Dic 22, 2008 12:02 am



El país|Lunes, 22 de Diciembre de 2008

Opinión

Desaparecer

Por Sandra Russo

Justo cuando parecía que la coyuntura se comía todo el presente y que en la agenda argentina lo más importante era saber si la clase media va a consumir lo suficiente como para que las grandes empresas no eliminen puestos de trabajo, la Cámara de Casación puso su regalito en el árbol. Del árbol de Navidad de la Cámara no cuelgan ángeles ni pelotitas doradas. Cuelgan desaparecidos.

No deja de ser escalofriante lo que somos, todavía. Y lo que somos todavía obliga a poner al Poder Judicial en primer plano, algo que todavía no se ha hecho. El Ejecutivo y el Legislativo son diariamente interpelados
por la opinión pública. El Judicial, en cambio, se cierra sobre sí mismo, agazapándose tras la majestad de la justicia. Pero esa majestad recae sobre la Justicia en sí, no en los jueces, que son humanos, falibles, tienen ideología, puntos de vista y a veces hasta la pretensión de generar irritación política.

Y una vez más los desaparecidos siguen desapareciendo. Y hay que recordarle a la Justicia que los desaparecidos siguen desapareciendo, que nunca dejarán de hacerlo, que Jorge Julio López también sigue desapareciendo, acoplado a destiempo a los miles y miles. Mientras la sociedad está pendiente del violador de Recoleta y mientras la derecha fogonea con la inseguridad, un gesto judicial obsceno casi pone en la calle a la patota que se jactó de los vuelos de la muerte. Están probados. Los cuerpos de las Madres y las monjas francesas secuestradas, torturadas y asesinadas por Astiz, Acosta y los otros, que aparecieron enterrados en el cementerio de Lavalle, cerca de Santa Teresita, fueron la evidencia de que los prisioneros de la ESMA eran dopados y arrojados al mar. Los cuerpos de esas víctimas aparecieron flotando en las costas hace muchos años, y las autoridades locales los enterraron allí como NN. Hace tres años los antropólogos forenses identificaron a esas víctimas y les devolvieron su identidad y su historia.

La figura del desaparecido, sobre cuya no-entidad se expresó alguna vez casi exultante Jorge Rafael Videla, es de un cinismo criminal tan fuerte que es incomprensible cómo la Justicia tiene el mal tino de salteársela. La
propia Cámara de Casación debería haberse echado parte de la responsabilidad sobre sus hombros por sus prolongadas dilaciones, por los cuatro años en que no hizo avanzar los juicios. El Poder Judicial, que durante la dictadura no vio, no escuchó, no falló ni hizo justicia al respecto, tiene agujeros negros. Agujeros llenos de mugre vieja.
Están drenando.

Hemos pronunciado tanto la palabra “desaparecido” que a veces nos suena repetitiva, antigua, machacada.
Habrá que oponerle a ese sonar neutralizado, una vez más, la vida arrancada que esa palabra encubre. Ese plus de sadismo, ese condimento
patológico que impregnó diez años de la historia argentina y que dejó
salir lo putrefacto que hay entre nosotros.

Un desaparecido no deja de desaparecer. Así lo han padecido los familiares. Es una muerte sin conclusión. Una muerte cuyo duelo no es posible. Una muerte sin responsables. Una treta cobarde para no rendir cuentas. Con el argumento hipócritamente garantista de la Cámara de Casación, que el juez Fayt hizo propia, la Justicia accede a jugar el juego de los homicidas, como si se tratara de cualquiera de los miles de procesados que esperan su sentencia. Estos no son cualquiera. Para que éstos estén presos hubo una lucha que duró décadas, y cuyos protagonistas se han trazado la línea de la dignidad: llevarlos a la Justicia, ofrecerles juicios justos, el derecho a defensa sobre el que ellos mismos defecaron cuando tuvieron el poder de las armas y el poder político concentrado, y decidieron por la vida y la muerte de tanta gente.

No puede quedar libre quien todavía sigue cometiendo día tras día el mismo delito. Nunca dijeron qué hicieron con los prisioneros. Nunca colaboraron. Nunca confesaron sus crímenes. En los casos en los que se llegó al juicio oral, hemos visto y escuchado que volverían a hacerlo.
No hace falta. Lo siguen haciendo. Cada vida que segaron y cada cuerpo del que se deshicieron sigue hundiéndose en el agua, sigue sin poder hablar, sigue acusándolos. Si uno afina el oído, se escucha. La Justicia debe ser ciega, no sorda.

© 2000-2008 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

_________________
Hasta la victoria siempre.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://algunosprecios.blogspot.com/
 
Desaparecidos
Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» La universidad de Moron y el Municipio homenajearon a desaparecidos
» SOS DESAPARECIDOS
» S.O.S-Niños desaparecidos en Córdoba-Difusión
» Un obrero muerto y dos desaparecidos en una fábrica extractora de aceite
» Nuevo avión desaparecido

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Pueblo Peronista :: Interés General-
Cambiar a: